Ya lo dicen los datos “3 horas y cuatro minutos cada día. Pegados a la tele. Es el consumo de televisión en el mundo pese a internet y la saturación de medios” No cabe duda de que la gente ve mucho la televisión, pero también es cierto que ahora lo hace de forma diferente debido a la digitalización.
Esto es así no solo por la aparición de internet como nuevo medio, donde se puede obtener los programas que se emiten por televisión para poder disfrutarlo cuando se desee, sino por las nuevas formas de gestionar la propia televisión. Antes, si querías ver un programa que se emitía cuando no se estaba en casa, se usaba el video, pero ante la digitalización parecía que la evolución natural de este dispositivo serian las grabadoras de DVD, igual que el CD sustituyo al casete.
Sin embargo, parece que serán los sistemas como PVR, DVR y Home Media Center los que permitirán la administración y selección de contenidos que se deseen ver. Estos sistemas no son muy conocidos en España, a pesar de las ventajas que ofrecen aunque es un sistema que funciona muy bien en Estados Unidos y Canadá, hasta el punto que las estadísticas de grabaciones empiezan a sustituir los índices del “Share” habitual.
Este dato es curioso, pues cambia el concepto de video tradicional pasivo, pasa de únicamente recibir y grabar una señal, a formar una parte mas activa, influenciando hasta en la la programación que se emitirá. De hecho, hoy en día, la gente prefiere ver su programa cuando quiere, sin tener que esperar a que la emitan y, lo más importante, sin publicidad. Esto da a entender que las audiencias se están especializando y fragmentando cada vez mas. Esto nos lleva a un escenario curioso, si la mayoría de gente prefiere seguir sus series por internet en lugar de verla por televisión, los índices de audiencia entenderán que dicha serie no esta teniendo mucho éxito y podría ser, paradójicamente, cancelada.
Así pues, si los hábitos de consumo han cambiado es posible que los sistemas de medición ya empiecen a quedar obsoletos. Quizás los nuevos sistemas de medición no solo deberían basarse en la audiencia del programa el mismo día de emisión, sino que contemplará también los visionados a lo largo de una semana, teniendo en cuenta el resto de plataformas, y contando con las opiniones de los usuarios a través de internet, donde la gente realmente se mueve y opina. Por ejemplo, estos días, navegando por internet he encontrado que en algunos blogs se está haciendo campaña contra Telecinco por la emisión de una entrevista a Julián Muñoz. Los internautas se van organizando y están promoviendo una campaña de boicot a dicha entrevista y contra los posibles anunciantes que participaran en ella. Esta clara la unión e interacción entre televisión e internet y de cómo las personas están insatisfecho con la programación de las cadenas y ahora han encontrado un medio para oponerse a ello.
Otra ventaja interesante que podría surgir es la de poder juntar a muchos pequeños consumidores de una cosa muy de nicho y hacerla rentable, permitir una “televisión a la carta”, donde la televisión sea un medio dentro del cual se puede seleccionar la información que nos interese, aunque trate de un tema minoritario y no de masas. Seria entonces posible la aparición de una nueva economía donde las grandes empresas se dedican a crear plataformas a forma de “continente” para que los usuarios depositen sus “contenidos”. Todo esto se refuerza con la aparición de creadores anónimos, independientes de grandes corporaciones o poderosas cadenas de televisión, sin las cuales antes era imposible que un pequeño gran producto llegara a la pantalla, y que ahora disfrutan de notable éxito en la red gracias a Youtube, por ejemplo.
La nueva televisión debería pues, tender a la interactividad, permitiéndole al espectador la elección de programas, comentarios en directo...o lo mas importante, tener la posibilidad de adaptar la programación televisiva a su propia vida, a su propio tiempo libre. La clave está en un canal de retorno a través de internet, cable o satélite que permite hacer partícipes a todos los propios televidentes, contando con sus opiniones y haciendo de ellas la base de su programación, o al menos tenerlos en cuenta de una forma mas directa. Esto permitiría a los espectadores librarse de la limitación de los horarios, distribuir programas para su consumo bajo demanda, y con otro modelo de negocio como seria la extensión del pago por visión, a cambio de disfrutar de espacios sin anuncios y que permita crear un canal de televisión planamente dedicado a temas o aficiones muy específicos. Por que si en algo afecta este nuevo modelo de ver la televisión es el espinoso tema de la publicidad, ante unos nuevos dispositivos que permiten“saltarse” la publicidad, nos lleva a considerar que sucederá con los anunciantes, que son una parte muy importante de los ingresos de las cadenas, ¿como podrá operar si la gente mediante el PVR puede eliminarla a su antojo? Los anunciantes deberían saber adaptarse a la nueva forma de consumir televisión. Algunas empresas han escogido el modelo de distribuir los programas de mayor éxito en internet gratuitamente con spots comerciales que no se pueden discriminar ni saltar. La fórmula de la televisión de siempre en el ordenador pero sin las barreras de la programación. El usuario elige y ve el programa y los anuncios. Otra forma sería integrar la publicidad en los contenidos, uniendo entretenimiento o información con publicidad, como hacer que el producto sea consumido por el protagonista de una serie.
Antes de la digitalización, el espectador era pasivo, se veía lo que la televisión emitía sin poder opinar al respecto, unos programas aparecían o desaparecían en función de lo que se midiera con los índices de audiencia…y poco mas…gracias a la digitalización eso ha cambiado, ahora hay herramientas que permiten expresar nuestra opinión…así que la televisión tendrá que adaptarse a esa nueva realidad, centrándose quizás mas en ser un medio dentro del cual la gente pueda confeccionarse a medida su propia programación. Y todo ello sin perder de vista la convergencia de lenguajes y la concentración de medios que ha provocado la digitalización. Una digitalización que ha provocado que las empresas puedan elegir entre una gran cantidad de aparatos digitales a los cuales proveer contenidos que el usuario pueda elegir.


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